domingo, 19 de agosto de 2007

¿Crisis en el mercado inmobiliario?

El derrumbe del mercado inmobiliario estadounidense proyecta pérdidas masivas a nivel mundial y podría originar una desaceleración del crecimiento económico global.

Ayer (17 de Agosto), en el coloso americano, se produjo la dramática venta de comodities y bonos en la bolsa, lo que llevo a los principales analistas internacionales a temer una nueva desaceleración a nivel mundial. Lo que se inició como la caída de un sector del mercado de bonos americanos, se ha extrapolado a las bolsas mexicana y orientales, entre otras; cuestión que provoca un gran temor por la economía global.
"Hoy es el primer día en que los mercados se preguntan si el crecimiento global se verá seriamente afectado", dice Jim O'Neill, jefe de investigación económica global de Goldman Sachs. "Honestamente, el día de hoy da susto", señaló a la edición electrónica del Wall Street Journal el afamado analista.
De hecho el presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, reconoció que las cosas están mal. La venta de viviendas nuevas en EEUU cayó 6,6% en julio; se contrajo el crédito para las inversiones de mayor riesgo, y el índice de confianza de los constructores descendió a su nivel más bajo en los últimos 16 años.
Se ha perdido la confianza por parte de los inversionistas; y ese, es el mayor problema. Los precios inmobiliarios han dejado de ser seguros y los préstamos han endurecido sus exigencias. En definitiva, el ciudadano deberá asumir mayores costos al invertir y como están las cosas es difícil que éste acepte tales cambios.
Si esto lo proyectamos a nivel mundial, es sabido que éste panorama llevaría a la menor importación de computadores, tractores o zapatillas desde países orientales por parte de los americanos, lo que a su vez repercutiría en América Latina al verse afectados en la compra de materias primas por parte de éstos para la producción de los bienes que tanto ofertan los compradores del norte.
Ahora, la paradoja, a simple vista, es notoria y estratosférica si la comparamos con la realidad local. En Chile el mercado inmobiliario desde hace un par de años ha sufrido un aumento exorbitante; las constructoras cada día adquieren nuevos terrenos para levantar viviendas y bienes de consumo anexos, sin mostrar mayor preocupación ante los hechos que se dan en el resto del planeta.
Porqué se preguntará usted pasa esto? Qué tenemos los chilenos que podría atenuar el efecto domino que regularmente afecta a las pequeñas economías ante las grandes economías?
Para ello, para responder a tales cuestionamientos debemos recurrir a la historia.
Hacia principios de los 80, la deuda externa de nuestro país superaba el 70% del PIB en 1980. ¿Cómo se explica entonces el éxito chileno en las reformas de los ochenta? Chile fue el único caso en la región que contó con crédito externo obtenido de manera negociada, en la magnitud requerida para viabilizar su ajuste sin una caída dramática de las importaciones. Es decir, mantuvo una razonable capacidad de importar, necesaria para recuperar el sendero del crecimiento: entre 1986 y 1990, el PIB creció a una tasa anual media superior al 7%. Por otra parte, tanto en Chile como en otros países de la región, como Colombia, fue importante la capacidad del sector estatal para captar rentas generadas a partir de recursos naturales. La participación del cobre en las exportaciones totales de Chile pasó de 5,2% del PIB en 1981 al 14,1% en 1988.
En todos los casos más "exitosos" de cierre externo parece demostrarse que la consistencia y el grado de éxito de las políticas orientadas a incrementar las exportaciones y/o reducir las importaciones ha sido muy importante para alcanzar este objetivo. A partir de esto el sector bancario chileno fue más cuidadoso en los riesgos de crédito (El nivel de atrasos en el pago de dividendos hipotecarios en Chile es menor al 0,5%, al igual que el índice de riesgo).
De acuerdo a esto, los analistas piensan que en Chile no deberían pasar los efectos más allá de los mercados bursátiles, de bonos y tasas de interés indirectamente.
"Un contagio directo es poco probable, dado que en Chile no existe una burbuja inmobiliaria y el estado de los créditos hipotecarios es más sólido que nunca", dice Robert Moreno, gerente de Investor Relations Santander a Emol ésta semana.
En Chile los bancos son mucho más selectivos con los créditos que en EEUU., están mejor respaldados, requieren empleo estable y la mayoría son para la primera vivienda. Esa es una de las grandes medidas protectoras que nos avalan para no decaer económicamente.
En nuestro país los sectores “subprime” (personas sin capacidad financiera comprobable para responder) no han accedido tan fácilmente a los creditos hipotecarios como en Norteamérica.
Como dice Alejandro Alarcón, Gerente General de la Asociación de Bancos “Lo que aprendimos de la crisis de los años 1982-83 es que la solvencia y los análisis de riesgo de crédito son una parte integral del funcionamiento global, no sólo del sistema financiero, sino también de la economía"; y es por ello difícil que sintamos los efectos que otras economías están experimentando hoy ante el “desbancamiento” del mercado americano.

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