Alguna vez se ha hecho la pregunta del por qué Dios permite que nos sucedan tantas desgracias? Seguro que sí.Lo más seguro es que, aunque usted no pise
Desde mi humilde tribuna, hoy, quiero ser el abogado del diablo. Me voy a poner, hipotéticamente, en el lugar de Dios y me voy a preguntar ¿Por qué tengo yo, el creador del universo, dador de la vida y único conocedor de todo lo imaginado e inimaginado, darle explicaciones de mi actuar a los hombres?
¿Por qué el hombre siempre quiere saberlo todo si ni siquiera es capaz de dar respuesta al origen y desarrollo de su propia vida o de lo que le pasará después de su muerte?
¿No saben que mi voluntad, mi lógica, no es la de ustedes; y que no tengo ningún deseo de darla a conocer a quienes yo creé?
Parece soberbio ¿no?, pero la lógica aceptaría éstas preguntas y quizás muchas otras con tonos más fuertes para el oído sensible.
Por mi parte, no me cabe más que señalar que hay cosas que no me interesa explicarme. Creo que si Dios estuviera frente a aquellos que le reclaman éstas cosas no dudaría en mandarlos al carajo por soberbios. Si el hombre es limitado por su razón y su razón no es capaz de darle respuestas a cosas que no las tienen, ¿por qué seguir intentando ser dioses en un mundo lleno personas que intentan serlo cada día?
¿Por qué el hombre necesita de certezas y comprobaciones de todo para que su vida funcione más o menos bien? Qué tiene el hombre moderno que no es capaz de aceptar la incertidumbre de una duda y ante ésta se vuelve loco, reclama y le echa la culpa a un Dios que ni siquiera es capaz de responder como se debe en lo mínimo de sus actos?
Si quieres tranquilidad, no la busques en las respuestas amigo, porque éstas jamás te las darán. Las respuestas, como ellas mismas lo denotan etimológicamente, son cerradas. Mejor busca responder día a día a las cosas que tu vida te presenta y como diría cualquier ciudadano común, no le achaques a Dios los males que tus acciones han producido, ni menos aquellos males que tú, no teniendo culpa has producido, pero que aparecen en tu vida en el plano del misterio. Yo, no me pregunto lo que no tiene respuestas, simplemente trato de responder día a día a lo que la vida me presenta. Así, vivo tranquilo, no entro en cuestionamientos morales de si las cosas que me suceden son buenas o no y, por ello, creo que el Dios en que creo, no me ha dado muchos motivos porque reclamarle y cuando me los ha dado, jamás me ha castigado por decir malas palabras o pensar cosas malas sobre él.
Es justo a veces pensar en estas cosas. Esta reflexión acude a mí por la pregunta de un buen amigo. Unos responden desde la fe; es un misterio. Otros desde la ciencia y la lógica, como he intentado hacerlo yo. Sin embargo, la combinación de ambas para mí es lo que deberíamos buscar todos.
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