martes, 30 de octubre de 2007

Sin miedo a morir


Consternado. Sin palabras. Con los ojos llenos de lágrimas. Con muchos porqués y un número, quizás, de dudas mayor queda cualquier ser humano frente a la muerte.

Si, la muerte; un tema que la mayoría intenta evadir. Por miedo, por temor o por lo complicado que resulta el tema, no lo sé.

De hecho, sin ir más lejos, cuando un niño pregunta sobre el particular se le disfrasa la realidad con viajes, la ida al cielo o con un simplemente se quedo dormido o dormida. jamás se les señala que ha terminado un ciclo, nunca se les hace enfrentar el hecho como una pérdida, no hay valor para dar a conocer claramente lo que sucede.

Es un mal de nuestra sociedad. Evadir lo conflictivo, lo desconocido, aquello que nos deja en la incertidumbre, esa es mi tesis.

La muerte la consideramos como algo ajeno a lavida; eso, creo, es el error. Pensamos que es como un extraño, que desde el exterior viene a quitarnos algo sin dar aviso y porque se le ocurrió hacerlo.

¿No sienten ustedes que esto no es lo que es? Al menos yo la siento como una compañera de toda la vida. Desde el instante de ser concebido ella está...y permanece, hasta que me invita a dejar el último aliento que recorre mi cuerpo.

Cuando nacemos lo único claro, la única certeza que tenemos es que nos llegará el día de desfallecer. Lo que pase en medio de esos dos puntos de la línea de nuestra vida depende de nuestra actitud y nuestro actuar frente a las circunstancias que se nos presentan.

Por otra parte, la muerte a nivel religioso representa un paso, un tránsito, pero también una crisis que da motivo a la desazón. Muchos se cuestionan el por qué Dios permite que tal o cuál se muera. Muchos reclaman y vociferan en contra de su deidad y a la vez se sienten culpables por hacerlo. Es la dualidad ética que trae consigo el tema.

Yo, por mi parte, no siento culpa ante el reclamo que pueda hacerle a la deidad. Pienso que es bueno botar todo y no seguir llenando de un halo de negatividad éste suceso que es parte de la vida. Si reclamamos a nuestros padres cuando algo nos molesta, por qué no hacerlo a nuestro creador?

Insistó, el problema es considerar el hecho como algo negativo. La incerteza que nos provoca lo desconocido tal vez nos hace tener esa postura.

Cuando comprendemos que no todo tiene explicación, que hay misterios que debemos aceptar sin más, y que nuestra razón no lo puede alcanzar todo, seguro, viviremos en paz; y la muerte, no será motivo de temor, más bien el cúlmen de un bonito andar por el camino del destino.

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