Este sábado, después de 7 años prófugo de la justicia peruana, Alberto Fujimori fue extraditado desde nuestro país. El ex mandatario incaico, tras aterrizar en el aeropuerto de Las Palmas, fue conducido al Cuartel de Operaciones Especiales de la Policía Nacional (Diroes) del Perú bajo extremas medidas de seguridad.Un avión Antonov institucional, bimotor de hélice, fue el vehículo en que el ex jerarca fue trasladado a Perú. A las 8:56 am. despegó desde Pudahuel y a las 14:30 horas de este sábado tocó tierra en Tacna. Era la primera vez en siete años que Fujimori pisaba suelo peruano. De allí fue transportado hasta el Callao, donde tomaría un helicóptero que lo dejaría en la Dinoes, en Lima, donde por decreto, el Presidente, Alan García, y la ministra de Justicia, Lourdes Zavala, autorizaron su funcionamiento como centro de reclusión para el ex mandatario por siete casos (dos de corrupción y cinco por violaciones a los derechos humanos).
Fujimori pasó su primera noche en una pieza de unos 15 metros cuadrados, reforzada con cemento y cristales blindados; y custodiado por un centenar de policías. El ex gobernante extraditado a Perú cuenta con televisión y en los próximos días se le instalará en el lugar una línea telefónica e internet, según informa 'Frecuencia Latina.
Hoy, por otra parte, se prevé que reciba la visita de su hija, la congresista Keiko Sofía, y de su hermano menor, el también legislador Santiago Fujimori.
Después de tres semanas en la Diroes, el ex presidente será llevado al Centro Penitenciario Callao Dos, al norte de Lima, donde será el único recluso.Alberto Fujimori es el segundo antiguo mandatario latinoamericano que es extraditado a su país de origen, con el único antecedente del ex dictador boliviano Luís García Meza, repatriado en 1995 desde Brasil y que actualmente cumple condena.
Ahora, tras la telenovela protagonizada por Fujimori, después de ser prófugo por 7 años, no responder a las aberraciones de las que se le acusa y, además, postular al senado japonés para buscar la inmunidad diplomática que le llevaría a no enfrentar a la justicia peruana, qué más podemos esperar del curso de los acontecimientos.
En el dictamen, los magistrados reafirmaron la figura del "autor mediato" para lograr imputar a Fujimori las masacres de Barrios Altos y La Cantuta, la misma figura que se le aplicó en su momento a Augusto Pinochet. Será que Fujimori corra la misma suerte que el dictador chileno? Será que por fin la justicia de nuestros países latinoamericanos juzgue pronta y eficazmente a los delincuentes que han hecho lo que han querido en nuestros suelos?
El abogado especialista en DDHH, Nelson Caucoto, señaló que "todas las dictaduras funcionaron de una misma manera. Lo que existió en Latinoamérica fue la imposición de un plan criminal desde la cúpula del Estado. Aquí hubo una consigna criminal que era aniquilar el enemigo interno. Luego de esto, los organismos represivos asumen como suya esta consigna. El subordinado cumple una función que va de acuerdo a los lineamientos del Gobierno", refiriéndose al caso Fujimori. Y yo me preguntó, seguirán tirándose la pelota entre Montecinos, Fujimori y Nicolás Hermoza Ríos; aún cuando ya la justicia sabe que tanto han delinquido éstos personajes?
Para la opinión pública peruana, cuando Fujimori pisó territorio nacional, se inició la segunda fase del caso. La analogía es imposible de soslayar: el ex mandatario puede correr una suerte peor que la de Pinochet, que estuvo enjuiciado hasta que murió. Fujimori, a sus 69 años, no puede aspirar a ningún beneficio por su edad o su salud. Ya no tiene los mismos amigos y su partido, Perú 2000, ha caído dramáticamente en las encuestas. Hoy por hoy el fujimorismo está siendo asimilado por el partido oficialista, APRA, y el de Ollanta Humala, Unión por el Perú. Y Fujimori no espera subirse nunca más a un Antonov 227, aunque lo más probable es que este sábado haya sido la última vez que el ex mandatario despegue de suelo incaico.
Volver al Perú esposado, preso y con un juicio a cuestas ha sido la peor derrota de Fujimori ante el pueblo peruano. Sus aspiraciones políticas, su anhelo de renovar su figuración pública se logró, pero a costa de qué. A costa del poco prestigio que le quedaba. "Si no era extraditado debía volver a Japón y todo se podía enfriar. Este es un escenario que representa mayor riesgo y es más difícil para él como persona, pero políticamente aviva aún más la llama del fujimorismo", asegura un cercano del ex mandatario al portal de Emol.
Ya derrotado, enfermo y con la casi segura condena por los delitos cometidos, sólo queda para el ex presidente esperar un milagro, situación que gracias a Dios, tendrán que dilucidar los tribunales incaicos y no los tan cuestionados tribunales chilenos, que al parecer, al hacer justicia “para afuera” sí son competentes.
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