domingo, 2 de diciembre de 2007

Un año sin teletón

Cuando hace un mes atrás escuche por ahí que se viene la teletón, psicológicamente, me preparé para esta experiencia. Vinieron a mi memoria muchos testimonios vistos en años anteriores, muchas lágrimas caídas por mis mejillas ante tales historias y, por supuesto, lo que significa que un país se pare en torno a esta gran obra.
Poco a poco, y al pasar los días, vi como las calles se inundaban de publicidad para el evento, como los canales de televisión, los diarios, las radios y todos los medios de comunicación existentes se alineaban como uno sólo para ayudar a los niños discapacitados. Algo extraordinario! No todos los días vemos éstas muestras de solidaridad. Hechos, que por el sólo hecho de pensarlos, emocionarían hasta el más duro e insensible de los hombres.
Pero, ante ésta vorágine de fuerzas mancomunadas en torno la teletón había una duda en mí, aparte de la lógica preocupación ante la posibilidad de alcanzar la meta o no; si podría éste año, ver algo de ésta gran obra y si pudiera donar algo para ella eran mis cuestionamientos a medida que los días pasaban.
No es que yo me considere un tacaño para no colaborar o que no quisiera hacerlo, la preocupación pasaba por el tiempo disponible para ir al banco y por el tiempo que podría tener en libertad para sentarme frente al televisor y disfrutar un poco del espectáculo que ofrecía don franci y sus acompañantes. Como era lógico, y ante el trabajo extenso que he tenido éste final de mes, ni una ni otra cosa las pude hacer.
No pude ir al banco, ni hacer la gran fila, ni ver como los niños llevaban sus chanchitos para romperlos frente al mesón, ni mucho menos tener mi autoadhesivo que dijera que, al menos, unos pesos di a la causa liderada por kreutzberger .
En cuanto a sentarme al televisor para disfrutar del show, con suerte pude ver a Borghi haciendo de señor Barriga en un sketch del Chavo del Ocho y ver como Carlos “Don Ramón” Pinto trataba de bruja del 73 a la Paty Maldonado; paupérrimo no. Los dos días estuve trabajando, atendiendo gente y sin ninguna posibilidad de saber que pasaba con la teletón.
Si ni siquiera sé cuál fue el monto final, sólo escuche por ahí que se pasaron los 13 mil millones y que la cifra fue histórica. Que Don Omar canto al final del show y que un poblador por ahí irrumpió en el discurso final de Don Francisco.
Fue un año sin teletón, fue un año sin tener aunque fuera un par de días para sumirme en la sensibilidad que implica éste magno evento; pero por sobre todo, fue un año en que, al cabo de las horas y la reflexión, aprendí que lamentablemente, aunque no quieras, a veces las cosas del corazón y el sentimiento gregario de unión con los demás en torno a una meta y sentimiento común deben obviarse para poder seguir viviendo, seguir comiendo; en definitiva, para poder existir en medio de ésta
jungla social que atravesamos cada día.

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