Jornada emocionante, llena de gloria para los pupilos de Miguel Alegre. San Marcos de Arica, después de dos años vuelve al profesionalismo. En tierra huasa, por otra parte, la desazón calaba en los rostros de los hinchas, después de un año lleno de esfuerzos, los muchachos de Gerardo Silva no pudieron con el gigante nortino.
La fiesta era total. Cerca de las tres de la tarde, el estadio municipal de San Fernando estaba repleto, aunque el partido pactado para las 18 horas no se atisbaba todavía. Los 6 mil hinchas, en su mayoría aconcagüinos, esperaban impacientes el partido final de la tercera división.
El antecedente más importante era el triunfo de los del Morro por 2 goles a 1 en el Carlos Dittbon de Arica. El triunfo por uno a cero consagraría campeón a los dirigidos de Silva, pero la historia diría otra cosa más tarde.
A las 18 horas, el juez Miguel Valenzuela, dio inicio a la brega. Los primeros minutos fueron intensos, llenos de nerviosismo, hasta que Paulo Cárdenas a los 24’ haría estallar a los san fernandinos. Después de una vistosa jugada colectiva, con tiro cruzado derrotaría a Albiña y la primera b ya se tocaba con las manos por parte del elenco huaso. Sin embargo, después del gol, los colchagüinos empezaron a hacer tiempo, se conformaron y no fueron en busca del golpe de nocaut. Grave error. Los ariqueños poco a poco fueron creciendo en su juego y al cabo de la primera etapa ya habían emparejado el trámite del partido.
Al comienzo del segundo tiempo, con dientes apretados, el elenco de la sexta región defendía su portería. Por su lado, los celestes, con más ganas que fútbol y sin claridad, pero con muchas ganas empujaban al elenco local hasta su terreno.
A los 13’ minutos del segundo tiempo el estadio Municipal callaba. San Marcos convertía el gol del empate por medio de Pulgar y las sombras se apoderaban de la tierra huasa, pero el arbitro anulaba la conquista y el alma le volvía al cuerpo a los hinchas blancos.
Pero esta tarde no era para el elenco de la herradura. Tras un tiro de esquina, el central celeste Juan Espinoza, con certero golpe de cabeza, clavaría el balón en el ángulo del buen portero Puebla para acabar con las esperanzas de toda la zona huasa y para devolverle a la histórica Arica el fútbol profesional. Los últimos 20 minutos fueron intensos, los locales chocando con la férrea defensa nortina para forzar el alargue y los ariqueños defendiendo con dientes y muelas el campeonato que estaban ganando. Después de 5 minutos de descuento, el pitazo final desató la alegría en el norte y el llanto en San Fernando. Se acabo el sueño para Colchagua y se inicia una nueva vida para el fútbol nortino. Vuelve al profesionalismo una plaza histórica y seguirá luchando por volver una zona generosa en gente de fútbol, esfuerzo y tradición.
Felicidades a todos los nortinos y fuerza a los San Fernandinos. Es injusto a veces ver que un torneo que es tan largo, que tiene tantos equipos y que muestra realidades tan dispares sólo tenga el premio para un solo cuadro.
Sin embargo, a pesar de mi reclamo, el torneo se torna emocionante y saca del baúl de la comodidad a los verdaderos hinchas que domingo a domingo, en la soledad de los estadios apoya a su equipo, que en la soledad y en la indiferencia de los grandes medios intenta salir adelante con su cuadro, lo quiere y lo acompaña como hoy mil hinchas lo hicieron desde el norte con el nuevo y flamante integrante de la primera b nacional.
La fiesta era total. Cerca de las tres de la tarde, el estadio municipal de San Fernando estaba repleto, aunque el partido pactado para las 18 horas no se atisbaba todavía. Los 6 mil hinchas, en su mayoría aconcagüinos, esperaban impacientes el partido final de la tercera división.
El antecedente más importante era el triunfo de los del Morro por 2 goles a 1 en el Carlos Dittbon de Arica. El triunfo por uno a cero consagraría campeón a los dirigidos de Silva, pero la historia diría otra cosa más tarde.
A las 18 horas, el juez Miguel Valenzuela, dio inicio a la brega. Los primeros minutos fueron intensos, llenos de nerviosismo, hasta que Paulo Cárdenas a los 24’ haría estallar a los san fernandinos. Después de una vistosa jugada colectiva, con tiro cruzado derrotaría a Albiña y la primera b ya se tocaba con las manos por parte del elenco huaso. Sin embargo, después del gol, los colchagüinos empezaron a hacer tiempo, se conformaron y no fueron en busca del golpe de nocaut. Grave error. Los ariqueños poco a poco fueron creciendo en su juego y al cabo de la primera etapa ya habían emparejado el trámite del partido.
Al comienzo del segundo tiempo, con dientes apretados, el elenco de la sexta región defendía su portería. Por su lado, los celestes, con más ganas que fútbol y sin claridad, pero con muchas ganas empujaban al elenco local hasta su terreno.
A los 13’ minutos del segundo tiempo el estadio Municipal callaba. San Marcos convertía el gol del empate por medio de Pulgar y las sombras se apoderaban de la tierra huasa, pero el arbitro anulaba la conquista y el alma le volvía al cuerpo a los hinchas blancos.
Pero esta tarde no era para el elenco de la herradura. Tras un tiro de esquina, el central celeste Juan Espinoza, con certero golpe de cabeza, clavaría el balón en el ángulo del buen portero Puebla para acabar con las esperanzas de toda la zona huasa y para devolverle a la histórica Arica el fútbol profesional. Los últimos 20 minutos fueron intensos, los locales chocando con la férrea defensa nortina para forzar el alargue y los ariqueños defendiendo con dientes y muelas el campeonato que estaban ganando. Después de 5 minutos de descuento, el pitazo final desató la alegría en el norte y el llanto en San Fernando. Se acabo el sueño para Colchagua y se inicia una nueva vida para el fútbol nortino. Vuelve al profesionalismo una plaza histórica y seguirá luchando por volver una zona generosa en gente de fútbol, esfuerzo y tradición.
Felicidades a todos los nortinos y fuerza a los San Fernandinos. Es injusto a veces ver que un torneo que es tan largo, que tiene tantos equipos y que muestra realidades tan dispares sólo tenga el premio para un solo cuadro.
Sin embargo, a pesar de mi reclamo, el torneo se torna emocionante y saca del baúl de la comodidad a los verdaderos hinchas que domingo a domingo, en la soledad de los estadios apoya a su equipo, que en la soledad y en la indiferencia de los grandes medios intenta salir adelante con su cuadro, lo quiere y lo acompaña como hoy mil hinchas lo hicieron desde el norte con el nuevo y flamante integrante de la primera b nacional.

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