domingo, 12 de agosto de 2007

Salario mínimo, ¿Justicia Social o Demagogia Política?

Esta semana se coloco en la palestra la discusión sobre el salario ético mínimo. El personaje en sacarlo a relucir fue el obispo de Rancagua y presidente de la Conferencia Episcopal Alejandro Goic.
El prelado aludió a la necesidad de establecer un sueldo ético de 250 mil pesos, esto amparado en la discusión que tiene el Comité Permanente de la Conferencia Episcopal sobre el tema. Es central en la línea de no cejar en los esfuerzos permanentes para luchar contra la pobreza, señaló el sacerdote. La idea es "ponerme en el lugar del más necesitado, y preguntarme si yo podría vivir con mi esposa y mi hijo, con 120 mil pesos. Yo no digo que todos vamos a ser iguales, porque eso es una utopía que no se puede dar, pero no cabe duda que hay grandes empresas que ganan mucho, ¿como no hacer participar mejor a sus trabajadores?, que son los que le ayudan a generar la riqueza para el país" añadió Goic frente a las consultas de distintos medios sobre el particular.
La oportunidad que abrió la huelga de Codelco para Goic en la mediación de los conflictos sociales, le dio un lugar que hasta ahora no tenía ninguna autoridad eclesiástica después del gobierno militar. No es que la Iglesia se esté aprovechando de la coyuntura; pero en la medida de influir en una transformación social como está es loable que el prelado se juegue por los más pobres, cuando la Iglesia está fuertemente cuestionada por muchos errores y falta de consecuencia.
Monseñor Goic apuntó que "no se puede repartir pobreza, el país tiene que seguir creciendo y por eso hay que tener mucho cuidado, en el sentido de no desincentivar a los empresarios a que produzcan, pero también que las ganancias puedan ser de alguna manera compartidas …() sin duda que los pobres, gracias a Dios, han disminuido en este país, pero disminuirían más si fuéramos capaces de compartir un poco más equitativamente las riquezas, que generan todos, y en ese sentido yo creo que esta es la etapa que viene, se consolidó la democracia, el país está creciendo y debe seguir creciendo, pero diferencias tan abismantes, ahí hay que dialogar", puntualizó en declaraciones a radio Universidad de Chile.
Sin embargo, tales dichos han provocado reacciones en todos los sectores políticos. Por ejemplo, el Ministro de Hacienda Andrés "Velasco señaló que “…el obispo Goic ha hecho un llamado muy importante a no cejar en los esfuerzos permanentes para luchar contra la pobreza, contra las dificultades, un llamado absolutamente central, hay que ver los instrumentos, hay que estar siempre muy atento a lo que ocurre con el empleo, la productividad de las personas, con la educación, hay una serie de temas que son prioridad para el país y que ciertamente en el Gobierno estamos impulsando".
Pero yo me preguntó, qué han estado impulsando para producir una real justicia social aparte de discursos demagógicos? Cómo se aprovecha el gobierno para endosarse la responsabilidad completa de los “pequeños cambios” que hasta ahora se han logrado, si sólo han sido capaces de responder ante huelgas y medidas de presión sin prever las situaciones de explosión social?
Por otra parte, el abanderado de la Alianza por Chile Sebastián Piñera, aprovechándose de la coyuntura política en cuestión, reavivo viejas ideas de su campaña política presidencial y propuso sus famosos bonos gubernamentales para salvar la situación. Piñera planteó que si un grupo familiar de cuatro personas no logra conformar un mínimo cercano a los 250 mil pesos, entonces sea el Estado el que subsidie ese déficit.
Pero, no sería está una oportunidad única para que los escrupulosos de siempre empiecen a pagar a todos un sueldo mínimo para que el Estado subsidie el resto?
No es casi obvio que los impuestos suban para financiar éste subsidio gubernamental, que a la larga estaremos pagando todos los chilenos de igual manera?
Además, si no se sube el sueldo de ésta forma como lo proponen los mandamases de la coalición opositora al ejecutivo, y se hace en forma gradual por parte de las empresas, que es lo que a duras penas se ha logrado hasta ahora; ¿no creen que los empresarios no despedirían trabajadores al destajo para minimizar los costos que la ley por medio de los sueldos podría obligarles a pagar?
De todas formas, sea cual sea la solución que se encuentre, no es más lícito y justo pensar en políticas de fondo y sustentables en el tiempo que ideas que surgen del momento político que se vive.
Según el sociólogo económico Jaime Ruiz-Tagle, ex director del Programa de Economía del Trabajo y actual asesor de la División de Estudios de la Secretaría General de la Presidencia, el “salario ético” debería tener en cuenta tanto la productividad del trabajador –desde su experiencia a su calificación– como también las condiciones del grupo familiar al que éste pertenece. Esto, por ejemplo, significa registrar como parte del ingreso familiar las ayudas como pensión asistencial, bono de agua potable o las asignaciones de Chile Solidario como parte de un conjunto de medidas complementarias; y no pensar en medidas que a la larga siguen siendo un parche como muchos de nuestros políticos proponen en un instante específico y que luego de dos semanas de estar en los diarios desaparece en la nebulosa del tiempo y de las ideas jamás concretadas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Antes de discutir sobre el salario ético, debemos discutir cómo se mejoran las condiciones de trabajo,dejando atrás las boletas, el dia pagado y otras formas de trabajo indignantes. Sólo después podemos hablar de sueldos acordes, siemrpe y cuando se cuide a la pequeñla empresa.